PINTURAS RUPESTRES DE POLLURUA


El arte rupestre de Pollurua en Paclas, Amazonas, Perú

Resumen

El arte rupestre de la región peruana de Amazonas es todavía poco estudiado, pero se tiene noticias que existen otras numerosas expresiones de dicho arte en el amplio territorio que posee Por ello, presentamos una primera aproximación al arte rupestre del sitio arqueológico de Pollurua que consiste de un cobertizo rocoso con pictografías geométricas y antropomorfas. Por el ambiente en el cual se encuentra ubicado, corresponde a la modalidad de sitio aislado sin asociación a cementerios. Algunos de los motivos guardan relación con el arte mural de los típicos recintos circulares prehispánicos de tiempos tardíos del valle del Utcubamba, región de Amazonas, Perú.

Introducción

Paclas es un pueblo asentado en altas cumbres que marginan la cuenca del río Utcubamba, en la provincia de Luya, región de Amazonas, Perú. Son territorios donde se imponen grandes montañas que descienden a profundas quebradas, lo cual viene a configurar una verdadera geografía de nítidos contrastes ecológicos. Y fue precisamente esta discordancia ecológica uno de los factores que motivó la presencia humana desde tiempos bastante antiguos. Los pobladores más primitivos de la región se acomodaron y transformaron esos ambientes después de organizarlos en la forma más adecuada para la producción del sustento cuotidiano. En esa lucha y entendimiento con la naturaleza fueron entonces dejando sus expresiones culturales en los diferentes espacios que ocuparon. Y por esta razón actualmente se descubren en Paclas y otras comunidades de su entorno, vestigios que sorprenden a los propios habitantes de la región y a la comunidad científica en general. Los restos arqueológicos de Secate, Paclas-Urco y Pollurúa vienen a constituir, en ese contexto, nuevos jalones para comprender la historia antigua de la zona, de la cual poco es lo que se conoce hasta el momento. Sólo sabemos que Paclas comprendía un grupo étnico similar al de los Luya, Chillaos y Chachapoya pero de menor extensión territorial que éstos si observamos el mapa de los etnias del Marañón y el Utcubamba propuesto por el historiador Waldemar Espinoza Soriano (Espinoza Soriano, 1967). En efecto los restos arqueológicos de Secate y Paclas Urco muestran una arquitectura cuyas características arquitectónicas responden a una tradición común a los grupos de Luya, Chillao y Chachapoya. Actualmente Paclas y por ende el sitio de Pollurua, como indicamos antes, se localizan en la provincia de Luya.

Por las consideraciones anteriores y como resultado de una exploración del sitio de Pollurua, ofrecemos ahora estas notas con la intención de comprender la naturaleza de una de las expresiones culturales existentes en la comunidad amazonense de Paclas, cuyos pobladores antiguos habían utilizado una pared rocosa donde plasmaron varias representaciones rupestres policromas.

Ubicación y medio ambiente

El sitio de Pollurúa, está ubicado en laderas de fuerte pendiente que descienden abruptamente desde los territorios del distrito de Paclas (provincia de Luya, región de Amazonas, Perú), hacia la zona de Churuja, en el fondo del valle del Utcubamba. Esas laderas abismáticas, ubicadas en la margen izquierda del río Utcubamba, están llenas de matorrales donde destacan algunas formaciones rocosas que afloran en medio de la vegetación arbustiva. El área de esos terrenos, en términos geográficos, corresponde a la zona Quechua, de clima templado, pero, por lo accidentado del suelo son escasos los cultivos. Es más bien el fondo del valle el que ofrece variados frutales como plátanos, cítricos y caña de azúcar, pero abunda especialmente una planta como la “pitajaya” de propiedades comestibles y medicinales, producto del microclima que allí impera.

El derrotero para llegar al sitio tiene que hacerse por carretera, desde la ciudad de Lamud, capital de la provincia de Luya, hasta el sitio de Pollurua pero pasando antes por el pueblo de Paclas. La carretera es de construcción reciente y en todo su recorrido se observan laderas escarpadas que continúan hasta la zona de Churuja en el fondo del valle. Este valle es bastante estrecho y sólo se observan cultivos hacia las orillas del río. El cobertizo rocoso yace en un ambiente casi agreste donde destaca con nitidez un conglomerado pétreo en el cual se observan las expresivas pictografías de tiempos antiguos. Fue justamente la construcción de la carretera lo que motivó su identificación y reconocimiento así como facilitó nuestra presencia en el sitio.

El Abrigo rocoso

La roca es apenas un cobertizo de escasa profundidad, de modo que no podemos calificarla como una cueva o caverna. Se orienta hacia el Este y de él se domina un amplio panorama que comprende, hacia la parte baja, un sector de la cuenca del río Utcubamba, donde se encuentran los pueblos de Churuja y Donce y hacia la parte mas alta varias cumbres y laderas agrestes de las provincias de Luya y Bongará.

Sus dimensiones indican 19.60m. de largo en la boca con 7m. de altura y una profundidad de 2m. Se observa que la mayor profundidad corresponde al sector del techo, lo cual ha posibilitado la protección de los dibujos, porque pese a que las lluvias en la época de invierno son fuertes, los motivos se encuentran en buen estado de conservación.

El soporte de las pictografías corresponde a una roca de arenisca de tono rojizo con numerosas grietas y espacios planos que fueron ingeniosamente aprovechados para plasmar los dibujos. Hacia el lado norte del cobertizo se aprecian otros abrigos pero de pequeñas dimensiones y en los cuales no existen pinturas. Tampoco hemos podido identificar ningún resto lítico o de cerámica al pie del abrigo o en su entorno inmediato. De haberlo ubicado habrían servido como pista para discutir la antigüedad de las pinturas. Asimismo, no está asociado a ningún tipo de tumba, como suele ocurrir en otros casos de la región, en los cuales algunos mausoleos y sarcófagos antropomorfos están acompañados de pinturas rupestres.

Arte pictórico

Pese a lo agrietado del cobertizo, los artistas antiguos se ingeniaron de la mejor manera para expresar su arte y plasmar la información gráfica que deseaban comunicar a la comunidad del entorno. Cual sistema informativo supieron aprovechar para dichos fines, las diversas facetas planas de la pared rocosa, especialmente en el sector del techo y algunas facetas laterales. Podríamos decir que no dejaron espacios vacíos en los paneles rocosos utilizados, pues los rellenaron con profusión de dibujos, empleando para su ejecución pinturas de diferentes colores. Se utilizó, fundamentalmente, los colores rojo, marrón, blanco, amarillo. El pincel nativo en este caso no es fino pero sí seguro. Los motivos que predominan representan figuras humanas, motivos geométricos, y dibujos de animales. Las figuras humanas son completamente esquemáticas y han sido realizadas en base a líneas, con los brazos flexionados dirigidos hacia arriba o hacia abajo. Las piernas también se muestran flexionadas, de manera que estas figuras muestran estar en movimiento como si parecieran danzar o estar en actitud de adoración. Algunas tienen un apéndice entre las piernas que debe señalar el sexo. El color de estos motivos es, asimismo, rojo oscuro.

Entre los motivos geométricos, destacan los círculos concéntricos, pintados en varios colores y, a veces, llevan al centro un motivo zoomorfo o, en su mayor parte, una circunferencia o simples puntos. Existen también, espirales, volutas geometrizadas, grecas, líneas onduladas a manera de serpientes, la cruz andina o chakana, figuras circulares con rayos como si fuesen representaciones del astro solar y también figuras triangulares. Dos figuras aparecen formadas de dos rombos unidos y una es de un solo rombo pero todas poseen apéndices hacia los extremos se encuentran asociadas a las figuras de círculos concéntricos. Además, se distinguen trazos lineales y simples manchas de diferentes colores. Las figuras zoomorfas sugieren haber representado animales cuadrúpedos como si fueran venados. Los hay de color rojo oscuro y uno blanco.

Aproximación a su significado

En un primer intento de interpretación, podemos afirmar que el sitio de Pollurua, constituye un importante centro de arte rupestre del distrito de Paclas en la región peruana de Amazonas. Las representaciones rupestres plasmadas por los antiguos pintores de la zona, tuvieron en Pollurúa una de sus expresiones más destacadas de la plástica nativa regional. El lugar, debió tener algún atributo especial como para que los artistas nativos lo consideraran un soporte importante donde expresar su mensaje, pues, probablemente, el lugar tenía alguna ligazón con aspectos mágico religiosos o creencias de mucha significación para el grupo social que habitaba en sus inmediaciones.

De acuerdo a los diversos colores utilizados, se puede pensar en una superposición de los dibujos, que se habría producido a través del tiempo, pues resulta posible que los diversos grupos que habitaban la zona en tiempos antiguos, dejaran, cada uno, los símbolos que deseaban perpetuar. Este hecho habría ocasionada la presencia de la gran cantidad de dibujos que se observa. Algunas de los dibujos, como las líneas quebradas, las grecas, la cruz andina y los rombos tienen relación con el arte mural practicado por los habitantes preincaicos de Amazonas, entre los cuales destacan los Luya, Chillao y los Chachapoya, por ejemplo, quienes utilizaban similares conceptos, pero realizados en piedras empotradas en el aparejo de los muros de sus recintos de mayor prestigio. Esos grupos sociales remontan su antigüedad a los siglos X al XV d. C. con lo cual se podría argumentar que las expresiones rupestres esquemáticas y geométricas de Pollurua datan de esa época.

Ciertos abrigos rocosos de la cuenca del río Marañón, en la parte que corresponde a la región de Amazonas, Chiñuña por ejemplo, muestran también expresiones similares con las pinturas de Pollurua. Se puede también correlacionar, desde el punto de vista formal, con algunos centros de arte rupestre de la cuenca del río Chinchipe y otros de la provincia de Jaen (Bueno y Lozano, 1982; Gamonal, 1981, 1986; Lozano,1982; Miasta, 1979). Ocurre idéntica relación con algunas pictografías que hemos observado en la cuenca del río Gache en el territorio de la misma provincia de Luya. Guarda también vinculaciones con las pinturas rupestres de la cueva de Chanque en el vecino distrito de Olto (Ruiz, 1998). En todos los sitios mencionados es frecuente encontrar, especialmente, una figura antropomorfa esquemática con las extremidades extendidas y siempre de color rojo. No debemos dejar de anotar que ciertas pinturas de color rojo oscuro, existentes en Pollurua, que representan a seres humanos y venados, remonten tal vez su antigüedad a siglos anteriores al X d.C. cuando la actividad de la caza predominaba en las actividades productivas de las comunidades nativas. Estas escenas podrían estar relacionadas también con las pinturas del sitio arqueológico de Yamón, lugar donde igualmente aparecen escenas de cacería, que fueron pintadas utilizando matices de color rojo oscuro (Shady y Ruiz, 1987). Por eso pensamos que la mayoría de figuras de Pollurua debe ser de fecha posterior a los de Yamón.

Para los ojos modernos, el aparentemente entreverado y confuso panorama de las pictografías de Pollurua, guarda más bien un orden para quienes los pintaron originalmente. Por ejemplo, las figuras circulares se agrupan en un sector y las líneas concéntricas que lo conforman son de distintos colores, las figuras antropomorfas esquemáticas tienen un color marrón oscuro. Los diseños geométricos son de un color rojo claro. No habría sido, entonces, un arte o representación hecha al azar y quizá estamos ante un cuadro que simboliza aspectos de la naturaleza, el hombre y el espacio sideral, lo cual se podría evidenciar por los numerosos círculos concéntricos y espirales dibujados junto a las figuras humanas, a los animales y los motivos geométricos.

Hay que anotar que para los grupos nativos prehispánicos, los astros del firmamento constituían seres sobrenaturales considerados en la esfera de su mitología. Puede esgrimirse que tales dibujos circulares estarían simbolizando al sol, a la luna y a otros astros. Estas y otras figuras no identificadas, son tal vez la consecuencia de ceremonias rituales en las que tenía función especial el consumo de alucinógenos, bajo cuyos efectos lograban plasmar esas enigmáticas representaciones. Puede entonces atribuirse que dichas figuras de círculos concéntricos y espirales pudieran ser el reflejo graficado en la piedra de las ideas de shamanes motivados por la ingestión de alucinógenos si recurrimos a una reciente publicación sobre diseños rupestres circulares (Marriner, 2008). En efecto la región de Amazonas ha sido considerada como área de curanderos y shamanes que bien debieron utilizar desde tiempos antiguos sustancias alucinógenas durante las prácticas mágicas y religiosas. Puede entonces atribuirse a estos personajes la ejecución de los dibujos rupestres del presente estudio.

Un aspecto interesante que debemos mencionar es el relativo a la presencia de estas pinturas en un cobertizo rocoso aislado pues en la región es frecuente identificar pinturas rupestres asociadas a cementerios construidos en acantilados abismáticos. Es decir que en Amazonas el arte rupestre puede darse en dos tipos de ambientes: 1) en bloques, cuevas o cobertizos aislados y 2) en las paredes rocosas junto a cementerios.

No podemos saber todavía con certeza la significación astronómica de estos dibujos, pero es evidente que hubo, en cierta manera, un delirio pictórico vinculado, tal vez, a ritos heliolátricos ancestrales. Para escenas similares de otras partes del mundo se ha opinado que producen la impresión de ser la representación como de un planetario de constelaciones siderales. Teniendo en cuenta estas ideas y si nos atenemos a la propuesta de Domingo Sánchez (2000), quien plantea que muchas figuras rupestres de América pueden muy bien representar a los astros o los meteoros, de acuerdo a la forma que evidencian. De allí que las figuras rupestres de Pollurua pueden tal vez simbolizar un mapa espacial en la cosmovisión nativa, pues aparecen justamente, figuras circulares simples o figuras circulares con rayos que semejan a los astros como el sol, tal vez la luna y las estrellas, en medio de otras figuras antropomorfa y zoomorfas. Hay que tener en cuenta también que la vida de las comunidades prehispánicas, como es el caso de los grupos humanos Luya, Chillao y Chachapoya, con las cuales vinculamos a las pinturas de Pollurua, desenvolvieron su economía fundamentalmente a base de la explotación agrícola, para lo cual se hacía necesario conocer el movimiento de los astros que propiciara los tiempos adecuados de sus diversas actividades cotidianas. Por esa razón, es posible que, dichos grupos, al estar vinculados a dichos fenómenos, hayan entonces registrado la imagen de algunos cuerpos celestes. Hubo pues un interés en la observación astronómica. Sin embargo, al igual que en otros casos de este tipo de expresión rupestre se puede argumentar otras interpretaciones. En todo caso, es un hecho fundamental que Pollurua, constituye un gran monumento pictórico, de gran interés para el estudio de la Historia del Arte Antiguo y el mundo de las creencias de la región peruana de Amazonas.

Fuente: Ruiz Estrada, Arturo. El arte rupestre de Pollurua en Paclas, Amazonas, Perú. En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/pollurua.html .


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