KUELAP LA FORTALEZA SAGRADA
TOUR COMPLEJO ARQUEOLOGICO MONUMENTAL KUELAP
Es un conjunto arqueológico con características muy importantes del nororiente peruano. Fue descubierto en 1843 por Juan Crisóstomo Nieto, quien fuera juez de Chachapoyas. Desde entonces, ha sido constantemente visitado por numerosos investigadores y viajeros atraídos por la complejidad y monumentalidad de sus construcciones, las cuales han sido objeto de diversos estudios por parte de figuras como el sabio Antonio Raimondi, el geólogo suizo Arturo Werthemann, el viajero francés Charles Wiener y el antropólogo suizo Adolph Bandelier, entre otros expertos de renombre.
Conocida popularmente como la "Fortaleza de Kuélap", integra todo un yacimiento arqueológico que abarca una extensión aproximada de 450 hectáreas. Dentro de este conjunto se observan terrazas de cultivo, asentamientos, accesos de control, almacenes y plazas públicas. Ubicada en el caserío del mismo nombre, dentro de la jurisdicción del distrito de Tingo, provincia de Luya, departamento de Amazonas, forma parte de la región nororiental del Marañón. Su localización se encuentra a unos 35 km al sur de Chachapoyas, a 3000 m s.n.m., en una zona donde terminan los Andes y se inicia la ceja de selva.
El sitio arqueológico fue construido en la cima de un promontorio rocoso de origen calcáreo, estableciendo una posición hegemónica y estratégica de observación, con un amplio y magnífico criterio arquitectónico que revela conocimiento y dominio topográfico respecto al resto del área.
La monumentalidad y complejidad de estas construcciones se distribuyen en una superficie en forma de ala alargada, con orientación norte-sur, de aproximadamente 584 metros de largo y un promedio de 120 metros de ancho. Está limitada por una gran muralla perimetral que alcanza, en algunos sectores, más de 20 metros de altura; en su estructura se ha registrado una gran cantidad de entierros múltiples, según los reportes del arqueólogo Orlando Angulo, residente del lugar.
Además de impedir el acceso, el muro de contención servía como soporte al relleno utilizado para obtener superficies planas en la ladera del cerro, con la finalidad de brindar seguridad y protección. El material utilizado en las edificaciones fueron bloques de piedra caliza canteada sin pulir. La ciudad cuenta con tres entradas a través de la muralla, diseñadas como túneles cónicos: anchos al entrar y angostos al salir, permitiendo el paso de una sola persona a la vez.
La fortaleza está conformada por más de 450 estructuras distribuidas en diversos niveles, de las cuales 4 son de planta rectangular, 1 de planta cuadrangular y las demás de planta circular.
Todas estas estructuras estaban asociadas entre sí y cumplían funciones determinadas, hallándose edificios ceremoniales, administrativos, de control, defensa y vivienda. Existen, además, piedras trabajadas en alto relieve que asemejan rostros humanos.
Son de singular significado y mayor atractivo: "El Tintero" (edificio ceremonial), "El Castillo" (lugar donde existe un mausoleo), los torreones y las construcciones decoradas con frisos, entre los cuales destacan también los grabados con formas geométricas, antropomorfas y zoomorfas.
Las estructuras de planta circular (7 metros de diámetro promedio), generalmente viviendas, presentan elementos arquitectónicos característicos de las construcciones antiguas que pueblan esta parte del Perú.
Están distribuidas de forma aglutinada o alrededor de patios abiertos. Presentan accesos (algunos decorados) que conducen a su interior mediante niveles bajos; asimismo, cuentan con elementos como ductos de ventilación, sistemas de drenaje y pequeñas cámaras internas bajo el piso.
Algunos de los muros, que alcanzaron una altura de 4 metros, presentan hornacinas y ventanas. Hay evidencias de que estuvieron enlucidos y posiblemente decorados con pinturas en su interior. Por la forma de los edificios, se sobreentiende que contaban con cubiertas de paja de forma cónica.
Este complejo arqueológico debió iniciar cronológicamente su construcción durante el periodo Intermedio Tardío, hasta los años 1300 d. C. aproximadamente. En sus fases más tardías, pudo albergar a cerca de 3000 habitantes.
Según las crónicas, el lugar estuvo ocupado hasta 1532, año en que Diego Alvarado redujo a la población hacia las partes bajas.
Las crónicas de Pedro Cieza de León manifiestan que: "los Chachapoyas eran indios blancos cuya hermosura era digna de soberanos, cuyos ojos eran azules; los cuales eran más blancos que los mismos españoles".