HUARMEY
La Puerta del Callejón de Huaylas
La ciudad de Huarmey es la capital de la provincia homónima, una de las 20 que conforman el departamento de Áncash, y está ubicada a la altura del kilómetro 293 de la Panamericana Norte.
Huarmey es conocida como la «Ciudad de la Cordialidad» por la característica acogedora de sus pobladores, especialmente con sus visitantes.
Esta ciudad destaca por poseer una gran variedad de playas que podrían competir con las mejores del país, bosques de piedras que forman distintas figuras y complejos arqueológicos.
Galería de Fotos: Huarmey
La provincia de Huarmey cuenta con dos ríos importantes: el río Huarmey y el río Culebras.
Río Huarmey
Nace a la altura del poblado de Huamba, entre la zona límite de Totoral y Acucuta Alto, por la confluencia de los ríos Aija y Malvas; estos a su vez nacen en las grandiosas Cordillera Negra, en los nevados o zonas de Huancapetí, Cuncush y Hiunac (provincia de Aija), Pancán (distrito de Succha), Shiqui (distrito de Malvas) y Ututo (pueblo de Cotaparaco), desembocando al pie de Punta Rota en una extensa playa de arena y fango.
El río Huarmey tiene una longitud de más de 90 kilómetros si se toma en cuenta la cuenca del río Aija, pero el río Huarmey en sí mismo no tiene un recorrido mayor de 45 kilómetros.
El valle de Huarmey goza de abundancia de agua entre los meses de diciembre a marzo, siendo su principal producción el algodón. El pueblo de Huiña (distrito de Huayán) disfruta de un clima soleado y se caracteriza por ser un gran productor de frutas —destacando entre ellas los mangos, pacaes, plátanos y paltas—, así como también en la producción de frijol y maíz.
Río Culebras
Este ancho y hermoso río nace en las alturas de Huanchay y, en su amplio recorrido, riega el valle de Culebras.
A lo largo de este río se ubican los poblados de Quita Sombrero, Ampanú, La Laguna, Quian, Huayash, Cuzmo, Raypa y Colcap; todos ellos productores de frijol, maíz y yuca, que abastecen a la ciudad de Huarmey, al distrito de Culebras y a otras ciudades de la costa, en especial a Lima.
Galería de Fotos: Huarmey
La provincia de Huarmey cuenta con dos ríos importantes: el río Huarmey y el río Culebras.
Río Huarmey
Nace a la altura del poblado de Huamba, entre la zona límite de Totoral y Acucuta Alto, por la confluencia de los ríos Aija y Malvas; estos a su vez nacen en las grandiosas Cordillera Negra, en los nevados o zonas de Huancapetí, Cuncush y Hiunac (provincia de Aija), Pancán (distrito de Succha), Shiqui (distrito de Malvas) y Ututo (pueblo de Cotaparaco), desembocando al pie de Punta Rota en una extensa playa de arena y fango.
El río Huarmey tiene una longitud de más de 90 kilómetros si se toma en cuenta la cuenca del río Aija, pero el río Huarmey en sí mismo no tiene un recorrido mayor de 45 kilómetros.
El valle de Huarmey goza de abundancia de agua entre los meses de diciembre a marzo, siendo su principal producción el algodón. El pueblo de Huiña (distrito de Huayán) disfruta de un clima soleado y se caracteriza por ser un gran productor de frutas —destacando entre ellas los mangos, pacaes, plátanos y paltas—, así como también en la producción de frijol y maíz.
Río Culebras
Este ancho y hermoso río nace en las alturas de Huanchay y, en su amplio recorrido, riega el valle de Culebras.
A lo largo de este río se ubican los poblados de Quita Sombrero, Ampanú, La Laguna, Quian, Huayash, Cuzmo, Raypa y Colcap; todos ellos productores de frijol, maíz y yuca, que abastecen a la ciudad de Huarmey, al distrito de Culebras y a otras ciudades de la costa, en especial a Lima.
ATRACTIVOS TURISTICOS DE LA PROVINCIA DE HUARMEY
LOS GAVILANES
Los Gavilanes se encuentra ubicado a la altura de la playa La Honda, al pie de los cerros que separan la playa de la pampa. A los pies de la ladera de estos cerros, del lado que da hacia la pampa —donde termina la terraza del río Seco—, se ubica el yacimiento arqueológico Los Gavilanes.
Para efectuar una adecuada ubicación geográfica, se puede tomar como punto de referencia el mojón del km 294.9 de la carretera Panamericana (tener cuidado, pues la numeración ha cambiado). Los Gavilanes dista 1.448 km de la carretera Panamericana.
El lugar fue descubierto por Edward Lanning en 1957, cuando trabajaba para Frédéric Engel en el valle de Culebras. Fue el mismo Lanning quien llamó la atención y señaló el lugar a David H. Kelley, quien desde un comienzo se interesó por dicha zona.
En 1960, Duccio Bonavia recibió el encargo del entonces director del Museo Botánico de la Universidad de Harvard, Paul C. Mangelsdorf, para realizar trabajos de investigación. Posteriormente, este consideró a dicha zona como uno de los yacimientos más importantes para esclarecer la antigüedad del maíz andino y su asociación al desarrollo agrícola en el país, aportando, entre otros residuos vegetales, cantidades significativas de maíz en forma de tusas, granos, pancas, tallos, raíces, hojas y plantas completas.
La edad estimada del maíz encontrado en Los Gavilanes es de entre 2200 y 2700 años a. C.
Alexander Grobman explica que el contexto es definitivamente precerámico y nos permite definir con toda precisión la presencia temprana del maíz en la costa peruana, revelando nuevos aportes informativos para el estudio de la problemática del maíz en el Perú.
Respecto al nombre que se da a dicho yacimiento, Duccio Bonavia sostiene que anteriormente habitaban el lugar abundantes gavilanes que en la actualidad ya han desaparecido. Este nombre se adoptó a partir del año 1977.
El maíz huarmeyano posee una real y exacta ubicación dentro del contexto arqueológico precerámico, y de esto trata precisamente el amplio estudio de un grupo de arqueólogos en el lugar denominado Los Gavilanes, resaltando la figura del arqueólogo Duccio Bonavia, quien aportó con sus investigaciones parte de la historia de Huarmey mediante su trabajo trascendental publicado en 1982: Precerámico peruano Los Gavilanes: mar, desierto y oasis en la historia del hombre.
En conclusión, el maíz de Los Gavilanes es muy antiguo; su conexión racial con otros maíces precerámicos del Perú ha quedado establecida fuera de toda duda, ya que se asemeja al grupo racial del Callejón de Huaylas y al de Ayacucho.
EL CASTILLO
Yacimiento arqueológico perteneciente a la época del reino del gran Chimú, está ubicado a 1 kilómetro al este de la ciudad, siguiendo el recorrido de la carretera de penetración al valle. Este importante yacimiento atraviesa por un momento bastante crítico debido a que sus estructuras arquitectónicas son constantemente pisoteadas y profanadas por la acción del hombre.
El Inca Garcilaso de la Vega narra en sus Comentarios Reales que cuando Pachacútec envió a su hijo, el Inca Yupanqui, a conquistar el reino del Gran Chimú —al cual pertenecían Paramonga, Huarmey, Santa y Moche—, este contaba con un ejército de aproximadamente 30 000 hombres y el apoyo de los caciques del Rímac y Lunahuaná, con quienes los chimúes libraron cruentas batallas por problemas de tierras o sometimientos culturales.
El Inca Yupanqui, después de librar duras batallas con los de Paramonga —a los que venció, dado que las huestes del Inca estaban capacitadas solamente para fines expansionistas, políticos y militares—, pidió ayuda a su padre Pachacútec para enfrentar a los de Huarmey, ya que la distancia entre Paramonga y Huarmey era considerable y los guerreros de esta zona contaban con fortificaciones estratégicas para hacer frente a la lucha.
Hoy las evidencias son muy cercanas si hablamos de "El Castillo", como familiarmente se le conoce: se trata de un cementerio ubicado sobre un pequeño promontorio que penetra entre los campos cultivados.
Este sitio consta de una pirámide aterrazada cuyo frontis mira hacia una gran plaza cuadrangular cercada. Además, se observa una serie de plataformas y patios cercados que se adosan a la pirámide. Este complejo está orientado hacia el sur, lo que hace que se le considere del periodo formativo temprano; se supone también que la gran plaza delantera fue agregada en tiempos posteriores.
El Castillo se encuentra ubicado en la parte baja de Huarmey, en la margen derecha, a 1 km de la ciudad. Es un gran conjunto arquitectónico compuesto por construcciones a base de adobes de distintas medidas sobre la parte superior de un espolón rocoso que sobresale hacia el valle, y otras estructuras que están al nivel de los campos de cultivo, formadas por una pequeña plaza delimitada y un pequeño montículo de forma irregular. Se puede distinguir un mausoleo funerario constituido por un conjunto de unidades funerarias de diversas medidas que contienen una serie de pequeños compartimientos con suntuosas tumbas de la cultura Wari y de épocas posteriores.
El área que ocupa es de 200 m por 80 m, desde la cual se pueden observar las ruinas del Campanario, Pedregal, Macahualaca, Cuz-Cuz, Lecheral, La Laguna, Manache y el puerto. Este importante cementerio contiene tumbas construidas con adobes y tenía además una gran cantidad de pequeños cuartos de diferentes tamaños, los cuales poseían un ajuar excepcionalmente rico; al parecer, se trataba de los miembros del señorío del reino del Gran Chimú, al cual sabemos que Huarmey pertenecía. Algunas de estas tumbas tuvieron las paredes pintadas de rojo (ocre ceremonial) sobre un enlucido muy fino. Está catalogado por los estudiosos como el único en el valle, teniéndose como referencia la existencia de otra similar, pero mejor conservada, en la localidad de Huamba, perteneciente también, según las evidencias, al Horizonte Medio 2B y al Intermedio Tardío (Chimú).
MANDINGA
Ubicado a aproximadamente 14 km de Huarmey, cerca de Congón, presenta una estructura aterrazada de planeamiento longitudinal alargado, orientado al noreste. Consta de cuatro plataformas y presenta además una serie de patios delanteros. En la primera plataforma, la más baja, se observa una plaza circular inscrita en ella, mientras que el resto de las plataformas se dispone de forma ascendente. En este sitio no se encuentra cerámica.
LECHERAL
Se trata de dos montículos piramidales ubicados en una quebrada árida del mismo nombre. El mayor de estos montículos presenta dos plataformas aterrazadas y está construido a base de muros de rocas de los cerros aledaños, los cuales forman recintos que han sido rellenados con material de roca y tierra contenido en bolsas elaboradas con material vegetal, que son las famosas shicras. Sus esquinas son curvas y presenta una altura máxima de 10 m.
BERNAPUQUIO
Situado en las alturas de Huarmey, en las vertientes del pueblo de Coris, junto a otro paraje llamado Kunkak, donde abundan pastizales que crecen bajo una densa neblina durante los tres meses lluviosos. Es un lugar solitario y poco transitado, con cerros coloreados de matices entre rojo, morado y ámbar, y penumbra en los llanos y pampas cubiertos de montes y matorrales espinosos. Sin agua y sin aves —solo se escuchan los silbidos tristes de ciertos pájaros y el vuelo de enormes cóndores de cuellos blancos—, las noches son de silencio sepulcral, interrumpido únicamente por el canto de grillos y chicharras moribundas, mientras brillan las luciérnagas en la penumbra aterrorizadora de la que escapan los viajeros precarios, pues se dice que por las noches penan almas fatídicas.
Según tradiciones y versiones de personas de edad avanzada, como Basilio Zuluoga y Marino Morante, por allí frecuentaban españoles y portugueses en busca de minas de oro ocultas en el ámbito del distrito de Coris —cuyo nombre deriva de kori (oro), por la existencia de filones de oro en el lugar denominado Janca—. Etimológicamente, Bernapuquio proviene de dos voces: Bernarda (nombre de una persona) y puquio (manantial donde brota el agua).
LA COCHA
Situado en el valle de Huarmey, aproximadamente a cuarenta y cinco minutos de camino en carro, es un pequeño espejo de agua rodeado de carrizales. De acuerdo con la estación, por temporadas aparece fauna silvestre en sus apacibles aguas en forma de patillos y gallaretas. El lugar es ideal para pasear por sus alrededores si se busca paz y tranquilidad.
EL MALTINO
El Maltino es un cerro alto de arena que domina la costa norte de Huarmey. Se ubica a unos 5 km de la ciudad, en la margen derecha de la carretera Panamericana Norte, a una legua del distrito de Culebras. El Maltino es el "cerro de oro" (oro jirca), un lugar al que han acudido muchos hombres de diversos estratos sociales en busca del tesoro que tiempo atrás escondieron los indios para el rescate de Atahualpa. Es llamado también "cerro de los tesoros". La historia cuenta que en el año 1926 don Emilio Servat encontró varias barras de oro que fueron vendidas en Lima, en la Casa de la Moneda, con las cuales se hicieron —según se supo— las cruces y medallas con que condecoraron a varios personajes en el Centenario.
Sobre el origen del nombre "Maltino" no se tienen muchas versiones, y lo que se puede decir son especulaciones. El espiritista Cipriano X. Rubira da cuenta del origen del nombre en una carta que envía al escritor Ernesto Reyna Zegarra en 1927: Cipriano X. Rubira, ante la actitud avarienta de un buscador de tesoros llamado Norena, le dice: «Está usted procediendo con mal tino al hacer este escrito». Norena le pidió que le dijera el nombre del cerro, mientras seguía insistiendo en que con mal tino forjaba el escrito, y desde entonces se le ha llamado Maltino al cerro de los tesoros.
PLAYAS DE HUARMEY
Huarmey alberga en su litoral exóticas y bellas playas que son visitadas continuamente por turistas, sobre todo en Año Nuevo, el Día del Amor y de la Amistad (14 de febrero) y en Semana Santa, periodo en el cual, por las noches, el balneario de Tuquillo es iluminado por las fogatas de los turistas que acuden a acampar para disfrutar de sus apacibles olas, del manso mar y de la blancura y tibieza de sus finas arenas. Por todo ello, a esta parte de nuestro litoral se le ha bautizado como la "Costa Virgen", por ser un tesoro escondido y alejado del tumulto y bullicio de las grandes ciudades. Asimismo, un medio de comunicación de cobertura nacional ha catalogado a estas playas como unas de las mejores y más limpias del país.
BALNEARIO DE MANACHE
Manache era anteriormente un balneario turístico muy concurrido, en el que se podían apreciar hermosas casas construidas de quincha, embadumadas de barro y de elegante colorido. Manache era la única playa en ese entonces, hasta que el alcalde huarmeyano, don Luis Morante Gamarra, y otras personalidades notables lograron que se aprobara el proyecto de habilitación de otra zona costera con la intención de ambientarla como un nuevo balneario al norte de la ciudad: Tuquillo. Hoy ya casi nada queda de aquello, pero posiblemente el balneario de Manache vuelva a recobrar su vida y su brillo cuando la avenida Alberto Reyes llegue hasta las orillas de la playa.
TUQUILLO
En el siglo XX, el diputado ancashino Ernesto Moreno Figueroa realizó gestiones para ambientar la nueva zona destinada a balneario. Por iniciativa del alcalde Luis Morante Gamarra, el nuevo espacio fue acondicionado con rompeolas y energía eléctrica provista por un motor propio, toda una novedad para la época. Tuquillo es un balneario que parece un remanso de paz por sus tranquilas olas y cálida arena; en él se puede descansar y reposar con tranquilidad, pues todo él parece una especie de laguna gigante con un oleaje moderado y agua fresca.

TUQUILLO
ANTIVITO, MARACANÁ, LA POSITA
Son playas vecinas al balneario de Tuquillo que ofrecen diversidad y la oportunidad al turista de escoger dónde desea veranear. Por ejemplo, "La Posita" y "La Conchita" son ideales para los pequeños y la familia; en cambio, Maracaná y Antivito son de aguas más bravas, perfectas para surfistas y amantes de la aventura. Hacia el norte de Tuquillo existen otras pequeñas playas llamadas Los Médanos, ideales y preferidas para acampar y disfrutar de un solitario día de playa. Esta zona también es muy propicia para el marisqueo.
Otras playas recomendadas son Bermejo, Tamborero, Las Salinas, Castillo, Parillo, Las Zorras, Gaviotas, Infiernillo y Gramadal.